Duele la mentira y la falsedad cuando viene de quien lleva tu sangre. Cuando tus genes llevan tatuado el cuidado que aprendiste de tu abuela paterna, de tu madre y de de tu padre. A veces no tienes ni idea de donde surgen las raices de tu árbol genealógico. Cuando averiguas que hay personas con una maldad perversa. Tiene que ocurrir un hecho relacionado con la responsabilidad de padres mayores, herencias y personas vulnerables, un hecho muy habitual. El egoísmo surge en el reparto de responsabilidades del cuidado. Nunca en el reparto de dinero, y cuando llega el hartazgo
de tanta injusticia y pones límites y los puntos en la ies, i dices " BASTA DE ABUSOS", hasta aquí hemos llegado, a los sesenta y cinco años, de abusos y maltrato, por buena y por tonta..." La tonta del bote" . Asumes la responsabilidad de un hermano con todas las consecuencias, lo mismo que hiciste con tus padres mayores, sola. Lo peor: la pérdida de libertad. Optas por la justicia, con la intención de conseguir la tutela legal, ya que la en funciones la has asumido siempre. Y declaran una sarta de mentiras que la misma jueza no cree. Pero el dinero les obsesiona tanto que no lo permiten, haciendo el ridículo( vivimos en un barrio como un pueblo y todo se sabe). Primero el de los padres y después el del hermano. Se rompen todos los vínculos y los ataques vienen de todos los lados, hermanas, sobrinos, todos con el mismo patrón: abandono de padres mayores y abuelos y rechazo del hermano y tío que nadie quiere por su discapacidad. "Que si estás loca, que nadie te quiere, que te has quedado sola...y encima te culpan de un suicidio de alguien de quien te alejaste por maltrato. Nunca puedes imaginar que de quien has cuidado toda una vida incondicionalmente, y que has dejado toda una vida que abusen de ti para no perder vínculos familiares para ti sagrados. Trabajando en un negocio familiar sin haberlo elegido, poniéndolo a tu nombre en perjuicio de una atadura de treinta y cuatro años con unos ingresos mínimos y una responsabilidad máxima y encima con una estafa final . Mis dos cánceres vividos como dos simples resfriados comunes, las operaciones de fémur, lo mismo, sola. Y la última fractura de húmero derecho, también sola, no podía hacer nada, ni levantarme de la cama, ni vestirme, ni cocinar, nada. Pues lo hice, no sé como, lavarme a la antigua usanza, con barreño y en la cocina. Puedo decir que al igual que mi hermano al que admiro, somos dos supervivientes y que nos ha unido la fuerza de soledad ante momentos difíciles y el rechazo de una panda de inútiles egocentristas con una inteligencia emocional nula, sin empatía ,incapaces de reconocer que su egoísmo superlativo y su interés por el dinero les pasará factura. Quiero creerlo, necesito que así sea.
miércoles, 11 de febrero de 2026
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