viernes, 30 de enero de 2026


Cada vez, cuando veo la actitud de la normalidad humana, que no me suele gustar, me quedo con la gente especial, diferente, tienen mucho que enseñar, y nosotras que aprender, profundizar con la esencia. Hay muchos tipos de inteligencia, el cerebro es inmenso, Él tiene la suya personalizada y sólo la empatía la puede detectar. Él, digas lo que digas, te responde, “yo no tengo la culpa” Cuando muchísima gente vive con ella, porque tiene motivos para tenerla. La vida me ha llevado a Él, no porque quisiera, decidí ser libre de bien pequeña, pero responsable. Desde que tuvo el accidente en 1984, me dediqué a acompañarlo en aquello que estaba en mis manos, para paliar el sufrimiento de su incomprensión y la impotencia de unos padres incapaces de actuar, paralizados ante una situación que les desbordaba. Sus hermanas, “ normales” sólo tienen la capacidad de preocuparse por divertirse y seguir con una estirpe, una réplica igual a ellas y aprovechar el tiempo que les queda para entretenerse y pasarlo bien, sin valores ni ética ni atención al cuidado de quien lo precisa, ( padres y hermanos) . Carpe diem. Una de cruceros por todo el mundo y la otra de camping repleto de módulos juntos. No me cambio por ninguna ellas, no me atrae ni una cosa ni la otra. Mi único problema y lucha interna es haber perdido el valor más preciado: mi libertad, en el fondo me la cuestiono todos los días, a veces triste a veces contenta, y que la decisión tomada surge de ella misma en sí. Sólo falta aceptar y creer que es mi misión de vida. Cuidar, lo hice, de jovencita con mi abuela con Alzheimer, yo la bañaba, paseaba y le tocaba la guitarra para entretenerla, también con mis padres mayores, que en este mundo de Matrix es una tarea difícil. Lo curioso es que cada vez nos parecemos más con mi hermano, tanto en el físico como en el respeto. A veces nos enfadamos pero rápidamente nos disculpamos y hacemos las paces. Convivir con una enfermedad mental, a veces cuesta, pero no deja de ser un trabajo agradecido de llevar a cabo la paciencia y la empatía.

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