domingo, 28 de septiembre de 2014

Inicio de otoño

 
Se despertó con una sensación otoñal de nostalgia, envió una wassap a alguien que no le contestó, dedujo que no lo había  visto, a ella le  solía sudecer y alguna vez le había causado algún problema relacional. A pesar que el tiempo clamaba lluvia salió a caminar, le apetecía. Recordaba una película que había visto días atrás en casa: Séraphine, de Martín Provost. la protagonista era una mujer de la limpieza que en sus ratos libres pintaba y tenía un contacto directo con la naturaleza, donde se inspiraba y mantenía una comunicación muy especial con ella . Un marchante alemán se interesó por su obra, le compró una de sus pinturas florales  y la invitó a seguir pintando, muy interesado en su nuevo descubrimiento. En un momento de la película, Séraphine descubrió al hombre triste llorando, al poco rato, le dijo que saliera fuera, que hablara con las flores, el agua y los pájaros, que abrazara a los árboles y así se le iría este estado de melancolía,  ella así lo hacía. Justamente había sentido la misma sensación que la protagonista de la película, podía ver , sentir  y percibir la lluvia en cada una de las gotas depositadas en las flores y  las hojas rojizas y amarillentas que mostraban el inicio de otoño, la estación de recogimiento y reflexión... Una vez en casa, el sonido del agua amenizaba la tarde e invitaba una velada tranquila de lectura, música y silencio, tan solo el murmullo del goteo, y más tarde subido a tono de  aguacero, un sonido de lo más apacible acompañándola en su soledad y poco a poco se iba adaptando a ella con la flexibilidad de asumirla como una elección de personal de libertad y autenticidad.
 
 

sábado, 27 de septiembre de 2014

Cambio súpito de planes

 
 
 
En la transparencia del agua liberó su mente y en el rumor de las olas prestó toda la atención. Tenía pendiente de asistir a un evento, bajó con la bicicleta hasta la playa para darse un baño y después pensaba marcharse y asistir al acto. Una vez que llegó al agua que estaba justo como a ella le gustaba, un punto de frescura para estimular la piel y el cuerpo, lisa como un lago y había personas silenciosas, apenas se percibía ruido, solo el pequeño susurro del agua besando la arena, entonces decidió quedarse. Pensó que su ausencia no se notaría, sólo había dicho que posíblemente asistiría.  Era lo bueno que tenía  ser una persona libre sin ataduras ni dependencias decidida a vivir el presente. A veces la soledad pesaba un poco y podían asomar momentos y briznas de  tristeza, pero cuando pensaba en las largas esperas, el desorden de una persona ajena, el suyo era otro cantar, y lo peor de todo el ruido que no  soportaba de ninguna de las maneras, entonces sonreía liberada del gran peso del que se había desprendido, nunca había conocido una persona tan " multisonora"como la que había tenido en casa. Días atrás había visto en una serie De TV una conversación de una pareja que la trasladó un año atrás, curiosamente era una réplica exacta, parecía una copia de lo vivido. Él, un adicto al sexo, le decía a ella que no podía vivir sin relaciones sexuales, ella que lo sentía pero no podía seguirlo...en un principio quedaron que Él podría buscarlas fuera de casa...al final ella no lo aceptó y Él no pudo reprimirse... Él no la quería perder y le decía que sin sexo no podía vivir que  no precisaba ninguna emoción sólo la necesidad imperiosa de vivirlo. Ella alegó que no era su prioridad,  y menos como lo vivía Él, al final quedaron en tablas, que hiciera lo que quisiera pero ella no quería saberlo...El final de los protagonistas de la serie, estaba por ver, el suyo ya hacía meses que se había llegado y estaba más cantado que la Macarena...

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Sueño de saltos de altura

 
 
 Estan sentados, un hombre, dos niños y una mujer al borde de una altura considerable, hay un desnivel de unos 25 metros. El hombre dice que deben de saltar, la mujer tiene miedo, pero se siente obligada a hacerlo. Percibe desde  arriba un hoyo pequeño a mano izquierda, donde hay agua para no caer en el suelo duro, salta y no se hace daño. Los demás saltan también. Otra vez deben repetir el mismo salto, así unas cuantas veces, la mujer a cada salto sigue con el miedo, tirándose siempre en  la dirección del mismo hoyo volviendo a caer sin sufrir  ningún daño. El Hombre en el último salto se hunde en el fango y le cuesta salir, al final sale, enfangado hasta el punto de no ver su figura, al final se desprende y se visualiza como persona.

Sueño: encuentro amigas

 

Se encuentran un grupo de amigas y todas deciden pasar la noche en casa de una de ellas.  La dueña de la casa se siente muy feliz, le gusta y se complace de su compañía, piensa que deberían venir  más a menudo. Sabe que falta una cama, no lo dice, porqué piensa que esto crearía un conflicto, calla... las amigas empiezan a montar unas mesas improvisadas con maderas en una terraza que no tiene pero sí existe en el sueño. Piensa que al final ella dormirá en el sofá y así estará todo arreglado, Hay una buena organización y un deseo colectivo de sentirse muy  bien por el hecho de estar  juntas y acompañadas.
 

Sueño de Formentera

 
 Se encuentran dos amigas en Formentera, cada casa tiene en su tejado un trozo de mar. Una de las  amigas sube en uno de los  tejados de una de las casas para tomar un baño, hay un chico joven vestido de derviche, la falda es toda transparencia. La amiga sale del agua,  la  otra la espera con una caja grande de cartón en sus brazos, dentro  hay crías de ratitas y gatitos muy blancos . La amiga que ha salido del agua se pone dentro de la caja encima de las crías..."incúbalas, incúbalas", le dice la otra  sonriendo. Se las lleva a  todas, no se nota el peso en el sueño, y se siente muy feliz por ello.

martes, 16 de septiembre de 2014

Delta

 
 
El viento acariciaba su piel
salada de mar y vacía
de ausencias lejanas
de una noche pegajosa
sin deseo ni añoranza
 
La mar sonreía olas
de espuma blanca
y llamaba a peces
saltarines para que dibujaran
sonrisas fugaces
 de espectadoras amigas
 
Libélulas danzarinas
bailaban planeando
al son de la brisa
y se balanceaban como
 expertas acróbatas
en lo más alto
del cañaveral.
 
Al atardecer el sol
besaba el agua
con labios pintados
de color  rojo púrpura
 
La soledad quedó
aparcada en una calle
de la ciudad donde
el bullicio y las obras
clamaban una huida
poco furtiva
 pero clamada
por latidos
y pensamientos
a raudales







lunes, 15 de septiembre de 2014

paraiso de agua, luz y color

 
 

 
 
 
Llegaron al pequeño paraíso de agua, color y armonía de la naturaleza para compartir tres días de plenitud con los elementos más básicos, agua, arena, sol, viento y los grandes y extensos  campos de arroz , en este més dorados y de una belleza exuberante. El delta del Ebro las esperaba para ofrecerles aquello que más deseaban, tranquilidad, belleza, silencio y el color cambiante según la luz del día, todo un empacho de felicidad exquisita para  todos los sentidos . Allí donde miraras  era todo un espectáculo  visual, también auditivo , tanto por el silencio como por la cantidad de aves migratorias y otras autóctonas y establecidas, con sus cantos celestiales lejanos y tenues. Las dos amigas partieron de la ciudad con la ilusión de vivir un fin de semana intenso en cuanto a  vivencias , baños de mar en  playas extensas de agua limpia y también  gustar de  los manjares tan exquisitos como  lo eran las ortigas de mar, al igual que el buen vino de la zona , en estos momentos era el mayor placer  que los sentidos podían gozar a su antojo  . La elegancia de los flamencos era todo un regalo para las miradas, ávidas de lo bello y para poder recrearse con las fotografías, nunca los habían visto tan de cerca, todo un privilegio, una de ellas, la que conducía, conocía palmo a palmo el lugar, como si  de una garza real se tratara. Tanto el color rosáceo de los flamencos, como la posición  y sus andares  lentos y rítmicos como si de un ritual de una coreografía de danza se tratara, su descanso tan peculiar , apoyados con una de sus largas extremidades como si fueran parte de la tierra y del agua, anclados formando parte del paisaje con un equilibrio de lo más  natural  .Los inmensos campos de arroz lucían su tono dorado a punto para la recogida. Aves preciosas de colores diversos, predominaba el blanco, andaban por estos campos que las alimentaban. Los gansos por la mañana tomando su baño y comida entre el agua y los arbustos de tonos multicolor, rojos, amarillos, ocres, verdes...al atardecer se dirigían al cielo volando todos juntos dibujando formas conjuntas y diversas de trazados geométricos. Descubrieron una playa con agua  de color turquesa y tomaron unos baños casi termales por la calidez del agua de septiembre, por la tarde grandes peces se acercaban a la orilla y saltaban, como si las saludaran, era especialmente divertido mirarlos y tenían una sonrisa dibujada esperándolos en cada salto, disfrutaron  de lo lindo ,cual si fuera una regresión a la niñez. Volvieron recargadas de energía y con el corazón repleto de vivencias satisfactorias y con los sentidos llenos de una felicidad extensa por el hecho de ser  compartida, lo habían hecho varias veces y seguro que lo irían repitiendo, con los años cada vez era una necesidad más intensa poder acercarse a este lugar con una características paisajísticas espectaculares, una palabra que habían repetido varias veces a lo largo de los días que habían estado allí y habían rozado el extasis del bienestar...