sábado, 15 de agosto de 2015

soledad

 


 
 Llena de ausencias, la soledad se esparce
por todos los rincones .
Una suave melodía de  violín simula un llanto
 parece una tristeza envuelta de olvido, de los que ya no están,
de los que aun  estando  no quieren estar
y de los que estarían quizás, si pudieran estar.
Recuerdos de antaño  que vienen  y van , se escapan
huyen por las rendijas de puertas y ventanas
porqué no encuentran su lugar .
A paso lento camina meditando hacia un silencio ingrato
las nubes grises presagian lluvia, con suerte
al atardecer sentirá la compañía del  susurro de agua
contemplándola desde el balcón con su goteo y deslizándose  por las plantas
 posiblemente  podrá liberar su mente y quizá también su inquietud
de tanto vacío, distancia y olvido
de este mes de agosto, triste, caluroso y eternamente solitario.
 
  


viernes, 7 de agosto de 2015

Altea, reencuentro




El ventilador del techo repartía el aire por todo el salón, la música suave acompañaba y amenizaba una mañana excesivamente calurosa de agosto, la gata silenciosa la seguía allí donde   ella se desplazaba, bien con el andador o las muletas de momento no lo podía hacer de otro modo. Tenía un ángel de la guarda que la ayudaba en todo aquello que necesitaba, su queridísimo hermano, que a pesar de tener una discapacidad tanto física como psíquica poseía el don de la responsabilidad e implicación, lo   más normal del mundo era ayudar a su hermana, lo necesitaba y lo asumía con la visión  de lo más humano como ente familiar, no había otra, según su inteligencia emocional mucho más equilibrada que  la de otros parientes igual de cercanos.  Recordaba días atrás en el hospital donde el paisaje no era otro que un trazado distorsionado de quejidos de dolor, mucha soledad y ancianos desorientados que llamaban a sus mamás y pedían la atención de un niño enfermo, sin conseguirla, evidentemente, en los hospitales curaban desperfectos físicos, la cuestión emocional y el sufrimiento eran cosa de la familia que a menudo se desentendía, la fragilidad en cuestión de salud o por  vejez solía ser ingrata tanto de ver como de sentir y había cierta tendencia innata a huir de ella, posiblemente por miedo , por impotencia o simplemente por un  egoismo enquistado. Ella, a pesar de su edad era de las más jóvenes. El estío caluroso y las obligaciones varias junto a lo poco atractivo de ir a un hospital ahuyentaba algunas visitas, eso sí, el whatsapp no daba a basto, así y todo los días y las noches se hacían larguísimos, no estaba sola de todos modos,  algunas amigas y amigos venían e incluso de lejos y más de una vez, de hecho, pensándolo bien, no se podía quejar. Curiosamente en dos años  había padecido tres operaciones relacionadas con las extremidades inferiores y al mismo tiempo los gatos habían enfermado, uno de ellos lo había tenido que sacrificar, recordaba la gran tristeza e impotencia y la falta de empatía con la gente más cercana, o era que ella pertenecía a otra galaxia, ahora mismo al pensarlo, lo dudaba, hubiera dado lo que fuera por vivir cincuenta años atrás donde los corazones estaban más humanizados y la familia y el vecindario eran más próximos, el visitar a los abuelos y enfermos era práctimente una obligación generalizada que venía de lejos. Le vino a la memoria el primer accidente de moto hacía unos cuarenta años, la primera fractura de fémur, pasado un año  una nueva intervención para la extracción de la placa,  cuando empezó a trabajar, al cabo de un mes, notó un dolor que le dio justo el  tiempo de llegar a la puerta de la casa que la había visto nacer, al momento de llamar el timbre notó el ruido de que el hueso se rompía de nuevo... y volver a empezar  y otro año para recuperarse. Entonces en plena juventud, las visitas eran constantes, e incluso alguna muy especial que la llenaba halagos y ternura.  Volviendo al presente recordaba que  cinco años atrás en el gimnasio tuvo una caída e hizo un mal  gesto de una rotación  forzada, cayó percatándose de una nueva fractura de fémur, la tercera, justo por debajo de la placa que llevaba desde hacía treinta y cinco años, después de practicar deportes, senderismo y bicicleta, con caídas incluídas, parecía extraño la grave consecuencia de una especie de traspiés sin importancia aparente en un principio. Ahora después de tanto tiempo  otra vez había decidido quitarse la placa con el consentimiento del responsable de traumáticos, porqué le impedía hacer su vida rutinaria, los clavos próximos a la articulación le dolían, los dos decidieron que sería lo mejor...todo fue perfecto, ya casi se había recuperado cuando al mes y medio empezaron las molestias primero y luego el dolor hasta impedir el movimiento, no se lo podía creer, otra vez lo mismo, pero ahora con la dificultad del desgaste y los años debido a la artrosis junto a la osteoporosis, no se estaba de nada. Curiosamente ocurrió un hecho que se había repetido en ambas ocasiones en el pasado más lejano y en el presente actual. Hacía cuarenta años había visitado por primera vez Altea, iba con bastón, aun estaba recuperándose y lo precisaba para andar, sobretodo por las callejuelas empinadas y el suelo de piedras. Fue un amor a primera vista quedaría impregnado en sus pupilas y en su corazón como uno de las parajes mediterráneos más bellos conocidos, no podía olvidar que sus raíces maternas andaban por las cercanías y vivió también su primer amor con la intensidad de lo más bello conocido en aquel momento, lleno de color, de mar y de perfume de jazmín que sin faltar le acompañaba todas las noches así como un amor resplandeciente en todos los sentidos   . Y había vuelto, después de salir del hospital y descartar una cuarta fractura, le aconsejaron reposo absoluto, como estaba sola en casa, le ofrecieron ir a la casita justo delante del mar en Altea, allí además de estar acompañada y cuidada tenía el privilegio de ver el mar, sentirlo y respirarlo y contemplarlo...y así fue...parecía ser que una fisura ósea no quedó clara en la radiografía, y a los pocos días en su ciudad haciéndole una manipulación en el CUAP, notó el mismo ruido crujiente que la primera vez, cuando llamaba a la puerta de la casa que la vio nacer. Y le dijo a la doctora..." Antes no sé, pero ahora seguro que se ha roto, yo  lo he notado...¿y usted?... ( con tono sarcástico), la doctora se lo confirmó al ver la radiografía y así lo afirmó" .Quedó ingresada en la habitación 310 de traumatología del gran hospital, la mamá de su amiga de Altea, ingresó a los dos días, con el mismo diagnóstico de fractura de fémur en la habitación 306. Curiosamente le  había comentado  a su amiga anteriormente que la quería visitar, ahora con los años aparte de vejez,  padecía Alzheimer. Cuando entró  a verla a la habitación, con una sonrisa de niña feliz, dijo..."Mira la Pepi"...se emocionó. Todas las veces que entraba a verla con la silla de ruedas, se le dibujaba  la misma expresión que venía a decir lo mismo, la reconocía, y cada vez se emocionaba. La memoria del pasado cuando había empatía, bondad y agradecimiento, no se olvidaba nunca, al igual que las emociones relacionadas con el alma y el corazón y no con la mente. El destino era tan impredecible como sorprendente y venía a decir que nada era por casualidad, todo tenía un sentido, que sólo el azar sabía, no cabía dar más vueltas ni explicaciones, nada sucedía porque sí.


 

sábado, 4 de julio de 2015

Taray, paraiso alpujareño



Volvió por segunda vez al pequeño paraíso alpujarreño, esta vez para hacer una cura de salud.   Un paraje paradisíaco, rodeado de chopos, naranjos, nogales, higueras, ciruelos, granados, yucas y la espectacular y majestuosa montaña que parecía rozar el cielo, azul intenso por la mañana y repleto de estrellas al anochecer. Venus y júpiter custodiaban la luna casi llena. A pesar del calor, el vergel húmedo por el riego del agua en abundancia transmitía una ligera frescura agradable. En el comedor  exterior  unos manjares deliciosos deleitaban el placer del gusto, el tenue murmullo del agua armonizaba el oído, lagartos nocturnos trepaban por las paredes camuflándose con el color de las piedras acompañando a los comensales en un ambiente silencioso de voces  y de ruidos molestos. Las piscinas en forma de lago eran un regalo  para la piel y la clorofila del entorno para la vista ,y como no, para la respiración , también una bendición para el alma. Los pajarilllos entonaban hermosísimas melodías en las cimas de los árboles, el viento les acompañaba con el  ritmo acariciando tiernamente a las hojas y el rumor del agua por doquier canturreaba susurrando un mantra relajante. En el simulacro lago de fondo azul del bello  lugar,  cuando asomaba la luz del  atardecer se aventuraban las   abejas e incluso la reina tomaba su baño, un araña veraniega había hecho su nido a ras de agua  y se la veía con sus largas patas  apenas rozar la supeficie acuática, de mansas aguas,    ambas con tonos dorados reflejo del sol poniente que a la vez  transmitían una paz que invitaba a la contemplación silenciosa de un presente repleto de poesía visual que alimentaba todos los sentidos. La gente del lugar poseía el don de la amabilidad y reflejaba un tono jovial y un espirítu libre  junto a una actitud bondadosa que contagiaba sonrisas a los visitantes. Una vivencia de una riqueza  exquisita sin igual, de equilibrio, paz, todo un regalo para el alma en consonancia con la naturaleza en uno de los estados más puros.









martes, 16 de junio de 2015

Mixo bonic





El gato enfermizo de maullido quejumbroso ya no estaba, así  como el sufrimiento compartido cuando la impotencia se convertía en un dolor punzante en cada latido acompasado de unos corazones tristes al unísono. Como única presencia y compañía, unas  lágrimas tibias que acariciaban un rostro y  llevaban  como reflejo el reciente recuerdo de un tenue maullido como un susurro apenas perceptible  y una imagen escuálida de tonos blancos y rubios. Cogió una estrella de mar roja, unos pétalos de flores secas del balcón, justo cerca de la silla donde  solía descansar el gato, añadió también  una barrita de  incienso con perfume de jazmín y junto con una imagen del felino bondadoso , encendió una vela e hizo un altar a su manera , puso un CD de Sade, cerró los ojos y dejó fluir toda la pena en un llanto silencioso como ofrenda de gratitud por el tiempo compartido...lo imaginó en una nube, liviano de peso  y sin dolor, un alma libre renacía en el espacio infinito buscando la luz, eligiendo la estrella que le correspondía ser.



martes, 9 de junio de 2015

tristeza infinita

 
 
 
 
 
 
Apenas había dormido. En el espejo del baño vio reflejada su mirada de una tristeza infinita,  el gato enfermizo había recaído de nuevo, el maullido quejumbroso nocturno se le había metido  muy adentro, creándole una opresión en el estómago y una penita pena en el corazón. No podía soportar el sufrimiento de nadie, algo que la superaba, desestabilizaba y le quitaba el sueño. Cuando se llevaron al gato, porqué ella no podía hacerlo, lloró como hacía años que no lo hacía, sentía mucha pena, por el gato y por ella, de impotencia y de rabia contenidas, sobretodo por la injusticia de quien se había ido y no se lo había llevado como le hubiera correspondido, así lo repetían tanto su familia como sus amistades. Curiosamente era la tercera vez que debía de llevarlo de urgencias y no podía llevarlo por problemas de salud . Estos hechos removieron otros, el origen de quien lo eligió. Era como una mancha de chapapote en las aguas claras de una mar antes nítida tranquila y acogedora .  Era una maldición que tenía que acarrear, en perjuicio de su equilibrio y de su ecomomía ajustada. Y sabia que esto no acaba ahí...solo el mantenerlo con un pienso tan especial como caro y con sus idas y venidas al veterinario eran un gran desajuste de su bajo sueldo. La vida era injusta, muchas veces, se rebelaba contra la providencia. De todas maneras aunque le venían ganas , sabía que en el caso de se lo dejara en la puerta, para que se hiciera cargo, aun pudiendo mucho más que ella, no se tomaría esta responsabilidad ni la  tampoco la  implicación, sencillamente porque no estaban gravadas en su ADN. Nunca de los jamases hubiera podido tener el más remoto de los pensamientos que alguién de este calibre que no tenía nada  que ver ,absolutamente  nada con ella, se infiltrara en su entorno de buena gente.

domingo, 7 de junio de 2015

gato enfermizo




El sol lucía un claro día, la soledad tenía un tenue sabor a tristeza, la orquídea lagrimeaba hojas secas, perdiendo la brillantez de días atrás y la belleza exuberante del día que se la regalaron. Sentía una inmensa tristeza por el gato enfermizo con problemas continuos de malestar dijestiva, lo manifestaba con un maullido quejumbroso, al mismo tiempo iba dejando  restos desagradables dentro y fuera de casa...a veces el destino parecía decir que todo era un círculo y que era complicado salir de él un vez   después de haber  entrado por el error de un impulso maltrecho. Acarrear con la responsabilidad asumida era su sino, no podía hacer otra cosa, la implicación podía ir acompañda por el sufrimiento y no podía prescindir de ella la llevaba gravada en sus genes como el color de sus ojos, y muy a su pesar se enorgullecía de ello por la herencia de sus antepasados.

miércoles, 3 de junio de 2015

Agradecida

 
 
 
 
 
El felino de salud delicada maulla desde fuera del balcón, ella se incorpora, coge las muletas y muy despacio le abre la puerta, lo hace diciéndole palabras cariñosas que él agradece con un leve maullido, parece agradecido, al menos ella lo cree así. Ella también está agradecida, a la vida, a la familia y a sus amistades. Sabe que en  estos momentos los necesita y acuden. Le gusta ser autónoma y le cuesta pedir y aceptar, pero no ha tenido que insistir. Antes de la intervención sentía miedo y dudaba de si tendría  falta de agilidad porqué últimamente se sentía muy cansada pero había comprobado que seguía ágil y que el tiempo pasaba deprisa al igual que la recuperación. Disponía de una oportunidad de estar en su casa, silenciosa, tranquila y cómoda. Recibía visitas, wassaps y llamadas ,no podía pedir nada más a la vida. Pensando en su pasado le vino a recordar que a veces en el camino una podía tropezar o pisar restos pocos deseados por la distracción y la falta de atención...solo era cuestión de llegar a casa, quitarse el zapato e ir directamente al baño para eliminar la suciedad con agua limpia, tan fácil como esto. Ahora después de muchos años el fémur había recuperado  su textura natural. Hoy había recibido la noticia que la hermana de su madre, su tía, había fallecido, la misma que  el día que tuvo el accidente se ofreció para donar sangre, porqué precisaba una transfusión . Una parte de ella lloraba su ausencia, siempre positiva, alegre y sonriente, así dejó su huella en los corazones de quienes la querían.