Poco a poco van apareciendo personas con encanto en el parque, a parte de árboles pajaritos cantores hay personas humanas. La maestra jubilada que ofrece su tiempo y enseñanza a mujeres que están en las cárceles. Pasea a la perrita de su hija, de hecho la tiene adoptada y tiene una excelente relación con su marido .De vez en cuando se acerca a hacer el camino de Santiago, y cuando tiene un ratito lee a personas invidentes. También está la mujer que después de cuidar a la madre, suegra y marido adopta a perr@s mayores para que tengan una vida digna últimos años de existencia. El hombre que cuida y pasea en silla de ruedas a su padre centenario con una delicadeza exquisita y de vez en cuando cuida con el mismo amor a perritos, el mío cuando lo ve le tiene un cariño especial. Ayer nos encontramos y deleitamos con el vuelo de tres abubillas, todo un espectáculo colorido. Un trocito de paraíso cercano donde cada día nos relacionamos. Gente humana con encanto.
martes, 21 de junio de 2022
Si tuviera que elegir un mes del año sería el mes de junio donde guardo los recuerdos más valiosos como pequeños tesoros en mi corazón de larga vida. Tengo que retroceder en el túnel del tiempo hasta la adolescencia donde en los patios de las casas del barrio había diferentes fiestas y guateques con música, coca, cava y gente joven con muchas ganas de divertirse y las puertas abiertas para quien quisiera entrar. Bailábamos hasta las tantas. Después vieron las primeras vacaciones en un pequeño pueblo donde veraneaban los abuelos de mi mejor amiga y pese a ser niñas no teníamos hora de vuelta, no había peligro alguno. Allí un primer amor, pelo afro azabache, moreno y unos ojos esmeralda que brillaban con luz propia, alto, sensible y muy respetuoso , además tocaba la guitarra en un conjunto. Un día llegó a esperarme a que llegara para cantar una canción que me dedicó. " Mujer si quieres tu con Dios hablar..." para derretirse de dulzura y amor. Otro San Juan entrañable, en 1991, donde se celebró la primera feria mundial del libro feminista en Barcelona. Allí mujeres escritoras, poetas y lectoras del universo en una fiesta en el parque del laberinto, era como un ritual de mujeres sabias unidas por una noche mágica y emblemática, creo recordar que había luna llena. Era un espectáculo nunca visto. Gozamos en aventurarnos en los caminos de cipreses sin saber si encontraríamos el camino de vuelta, nos daba lo mismo perdernos, allí seguro que alguien nos rescataría . Una canción que me recuerda aquel día... " Es por ti que veo ríos, donde sólo había asfalto, es por ti que hay océanos, donde sólo había asfalto, es por ti que soy un duende cómplice del viento, que se escapa de madrugada, para colarse en tu ventana; de Cómplices, hoy sonaba en la radio. Bailamos hasta que nos cansamos, deseando que la noche fuera eterna sin fin. Y la noche de San Juan de 2001, la intuición me llevó a pasarla con mi madre. Mi padre estaba en el hospital recuperándose de una intervención. Y mi madre no estaba muy fina de salud. Improvisé una cena en el terrado de la finca. Había un eclipse de luna y me propuse hacer un ritual chamánico con intención de sanar a mi mamá. Nos reímos mucho, andamos descalzas y nos equilibramos los chacras. Curiosamente nunca había celebrado este día con ella. Algo me hizo intuir que era como una despedida avanzada, a los dos meses se nos fue con una cáncer avanzado. Nunca olvidaré sus risas y la ilusión de aquella fiesta improvisada, con Lola, mi hermano, mamá y yo. Intuición de bruja que me viene de mi abuela paterna lo reitero a menudo porque me gusta tener este don y otros que me pasó. Tres veces soñé con mamá, Una bailando en una plaza muy felices, saltando y disfrutando, otra cuando estaba naciendo la hija de mi sobrino que se ríe mucho como ella y tiene otras cosas heredadas , le dije a mi sobrino es la reencarnación de la yaya... y la última ,la noche que recibí la noticia de mi segundo cáncer, con un abrazo me hizo saber que todo iría bien y así fue. Ahora las expectativas son de acompañar a una amiga mayor que está sola y tomar la coca, el cava escuchando música y viendo los fuegos artificiales desde su terraza. Cambia, todo cambia, como dice la canción de Mercedes Sosa. " ...Cambia lo superficial, también cambia lo profundo, cambia el modo de pensar, cambia todo en este mundo" aunque la canción por excelencia que representa este día es la de Serrat... "Per Sant Joan... "Un vespre quan l' estiu obria els ulls, per aquells carrers on tu i jo ens hem fet grans, on vam aprendre a córrer, d' amunt d' un pam de sorra, s' alçava una foguera per Sant Joan"...
domingo, 8 de noviembre de 2020
Hay soledades que rompen corazones. El egoísmo está instaurado de manera que la gente no ve más allá de sus narices, su bienestar y su autosuficiencia que les da su buena salud momentánea y circunstancial, con sus hijos y nietos, normales, según las reglas establecidas de esta " suciedad". Es cuestión de empatía. Yo te acompaño, te respeto, y procuraré llenar el vacío de aquellas que piensan que tienes que estar solo porque la vida te ha hecho diferente y no entienden ni entenderán por sus neuronas mediocres, que eres mucho mejor. Yo totalmente alejada de quien opta por el abandono y dejadez de quien debería protegerte antes que nadie, por tu fragilidad huérfana . Ya no formo parte de este clan de un egoísmo enquistado, que justifican que no tienes necesidades ( nunca lo podré entender) porque no las quieren ver, los he echado de mi vida, Hace pocas semanas un vecino decidió irse de este mundo tan extremadamente injusto y egoísta de escasos valores humanos. Me recodaba a ti y nunca le vi acompañado de nadie. Me quedo con la gente especial como tú y como Él, hombre valiente, que supo irse con toda la dignidad del mundo. " ahí os quedáis con vuestro corazones de piedra"...Los normales que conozco que llevan tu sangre ya no llevan la mía. Y la nuestra es la más cotizada y buscada. Mira por donde. Tú la puedes dar, yo no. Cosas de la vida. Eres un maestro, y la ignorancia de los que no quieren verlo, padecen ceguera coronaria crónica . Sus corazones sólo bombean sangre para sobrevivir con su mediocridad establecida . Gracias por existir y gracias a ti por no ser como ellos, a mi
sábado, 10 de octubre de 2020
Las mujeres de mi familia.
Un día no hace muchos años una de mis hermanas dijo: ¿ Por qué no te dejas el pelo largo?, estarías mucho mejor. Supongo que se refería diciendo esto, que me vería más femenina. Esta pregunta me trasladó a nuestro pasado de convivencia en nuestra infancia y juventud. Nunca de los jamases, mi hermana que yo recuerde, hizo ninguna tarea de la casa, ni su propia cama. Teníamos la abuela paterna que nos malcrió y lo hacía todo, compaginando el trabajo de cocinera y de ama de casa, de la suya y de otra de gente adinerada, que le pagaban poco, pero la trataban bien, y esto era mucho, porque había sido una niña maltratada que huyó de casa a los diez años, a principios de siglo en las zonas rurales así sucedía, lo del maltrato a la mujer era y es algo que sigue vigente, desgraciadamente . Yo de bien pequeñita, me quedaba junto a mi madre cuando estaba enferma y la iba mirando, era mi instinto de cuidadora que iría creciendo con los años. Vivíamos en una casa grande, sin cuarto de baño, El WC estaba en el patio. Abajo la cocina, comedor, y una gran recibidor donde mi padre tenía las herramientas, escaleras, pinturas y tablones de pintor. Mi abuela, por la noche hacía unos cuantos viajes al piso de arriba, donde estaban las habitaciones donde dormíamos, y en la suya ponía cuatro vasos de agua para que bebieran sus nietos durante la noche sin tener que bajar a la cocina. Se levantaba varias veces a taparnos y si estábamos enfermos nos traía leche caliente con miel. No había mucha riqueza material pero el cuidado era de lo más selecto. Mientras nosotros íbamos creciendo, la abuela iba envejeciendo y con catorce años sin que nadie dijera nada, por iniciativa propia empecé a limpiar y ayudar a una abuelita buena por la que sentía mucho amor y agradecimiento. Mi madre pasaba toda la jornada trabajando fuera de casa, montando radios y tocadiscos, los fines de semana se dedicaba a limpiar, mi padre nos llevaba de paseo por la ciudad en tranvía. Como la relación, suegra y nuera no era de lo más cordial, eso sí, nunca hubo ni una pelea ni malas palabras, sólo algún gesto divertido de mi abuela, cuando mi madre venía en pantalones de una excursión con mi padre en moto. La abuela los fines de semana los pasaba en casa de su hija, una mujer un tanto peculiar, poco amante de las relaciones humanas, y se la tenía como un poco bruja y loca, pero eso sí, amante de los animales. Nos vimos poco, pero se me quedó una imagen gravada que nunca olvidaré. En nuestro patio había un pozo, de una profundidad considerable con una gran valla protectora para los niños pero no para los gatos y un día o una noche, cayó un felino, no murió y los maullidos causaban miedo, mucha angustia y una gran impotencia, sin poder dormir. Mi tía se enteró por la abuela, montó una gran madera cuadrada , con cuerdas, un cesto y consiguió sacar al gato y acabar con nuestra angustia y ansiedad al liberar al gato de una muerte lenta.
El alzhéimer, entonces desconocido, llegó de improvisto a casa enturbiando la mente y la conducta de la abuela, pilar importante de nuestra familia y desestabilizándola del todo. La abuela una persona muy ágil y rápida en movimientos era imprevisible, quería hacerlo todo igual pero sin saber lo que hacía. Todos íbamos locos vigilándola, yo mucho más por mi carácter protector innato, no dormía por las noches por miedo a que cayera por las escaleras. Mi padre puso llave en armarios y nevera. Realmente era un peligro. Yo la bañaba a pesar de sus gritos y lloros que asustaban y salíamos a pasear ella muy contenta, buscando su casa de la niñez que nunca más encontraría, era un sin vivir. Pasamos un infierno que prefiero no recordar. Después de su muerte, tuve pesadillas muchas noches, me llamaba que la fuera a buscar, esta pérdida y no quería estar allí. Mientras tanto vinieron los niños, hijos de mis hermanas, la alegría de casa, se hicieron mayores y los padres envejecieron. Mis hermanas con sus hijos y maridos, los fines de semana desaparecían y para mi se acabó la libertad, el instinto cuidador me llevó a perderla. Fue muy triste ver el abandono y la soledad previa a los últimos años de vida de mis padres. Todo no acabó aquí, el hermano, pequeño con una discapacidad, física y psíquica más de lo mismo. En la sociedad patriarcal bastante contradictoria, quien se tiene por cuidadora es quien elige la libertad de la que decide no formar una familia. Y ahí andamos, con la lucha de revindicar que el cuidado de la familia es proporcional a los miembros y no a sus circunstancias, sean hombres o mujeres, estén en pareja o no, tengan nietos o no los tengan. Y ahí andamos en este laberinto reivindicativo , repitiéndose la historia. Cuando se nace con empatía y responsabilidad tienes todos los números para los que no las tienen te hagan renunciar a tu libertad elegida y a disfrutar de la vida, las amistades o la misma soledad. Y todos a una te harán sentir culpable si te quejas de la gran injusticia que tu ves y ellos colectivamente no lo ven por sus intereses y egoísmo, serás la mala y te ningunearán.
viernes, 23 de noviembre de 2018
Muchas veces la generosidad no está en quien hace un regalo, sino en la manifestación de gratitud y reconocimiento de quien lo recibe. La gracia está en la sorpresa, si es que la hay, cuando es inesperado. No tengo por costumbre hacer ni querer regalos, sobretodo si son materiales, ya que solemos tener de todo y no es fácil coincidir en gustos. En el grupo de mujeres, las campeonas de Sant Pau, se ha creado una complicidad muy especial y ha coincidido en que en un momento dado me ha apetecido tener algún detalle justo porque al verlo me ha hecho pensar en estas mujeres que están, estamos, en un momento muy especial de recibir y dar amor, gratitud, cariño, risas, bromas,abrazos... un sin fin de , mucha humanidad en su esencia más bonita y cercana. Hay una de ellas que es mi angelita protectora,la bauticé así desde el primer día, por la impresión que me causó verme en ella a mi misma cuando se definía, le traje de Cadaqués ,un ángel de madera que llevaba un corazón... es todo corazón y su familia también, allí lo tiene donde más se ve en el salón. Otra de las mujeres, me vio unos pendientes rojos un día y me dijo que le encantaban, pero eran un poquito grandes para ella, le dije si veía unos se los los compraría. Justo los encontré en Cadaqués, también, de cerámica, rojos, más pequeños ,enseguida pensé que eran para ella. Sólo la alegría que le dio al verlos y en la expresión de felicidad después de una bajón debido al tratamiento, valió la pena la decisión de regalárselos, ya lo creo que la valió y el abrazo y los besos, de los que se daban antiguamente, bien apretados. Desde aquel día los lleva puestos. A veces la felicidad es esto, pequeños detalles y gestos que endulzan momentos tristes por las circunstancias ajenas que nos rodean. Por esto es muy importante la sororidad y dejarnos llevar por los principios más básicos que están y salen de nuestros corazones. Las corazonadas e intuiciones nos hablan muchas veces, lo que ocurre es que los bloqueos y el miedo de dejarnos querer a veces nos lleva a mal pensar que detrás de una manifestación de generosidad algo se tercia o alguna recompensa se busca.



